TAMBORES QUE SANAN

 

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Willakuni no tan solo incluye talleres de teatro, sino una serie de disciplinas que poquito a poquito iremos mostrándoles. En nuestra última sesión nos acompañó Carmen Javier, directora de Tambores Sanadores, proyecto que promueve la prevención y alivio del estrés a través del arte. Fue una hermosa sesión, donde las participantes tuvieron la libertad de crear espontáneamente, canalizar sus emociones,  expresarse libremente, y a confiar en ellas mismas cada vez más. Hubo mucha música, mucha verdad y también risas, miedos, logros y una linda conexión. Algunas de ellas en un inicio tenían temor, desconfianza, pero poco a poco despertó su interés y su alegría al encontrar una variedad de sonidos que culminaron en hermosas creaciones colectivas, donde ellas expresaron muchísimo, y transformaron sus miedos en paz, en expresión, en creación. Una de las cosas que más nos sorprendió fue la gran variedad de instrumentos que tuvimos cerca: ocarinas, quenas, sapitos, djembes, tambores sagrados, cuencos tibetanos, entre otros. Todas tuvimos la oportunidad de tocarlos, explorarlos y dejarnos llevar por sus sonidos.

Aprovechamos para darle infinitas gracias a Carmen Javier, por su alegría y disposición para con Willakuni. ¡Fue una maravillosa sesión! Nuestras participantes quedaron más que felices, libres de tensiones y llenas de alegría y sobre todo, mucha paz y unión mediante la música.

Aquí, unas cuantas fotitos de nuestra sesión musical:

 

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Aquí, Carmen explicandonos sobre sus hermosos instrumentos.

 

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Participantes, facilitadoras y la linda Carmen Javier al final de la sesión

 

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¡¡Nuestras lindas mujeres, que tanto nos enseñan!!

A media voz

Blanca Varela tiene siempre lo preciso

hacerme recordar a ellas

identificarme con ellas

admirar-las

río

A media voz

la lentitud es belleza

copio estas líneas ajenas

respiro

acepto la luz

bajo el aire ralo de noviembre

bajo la hierba

sin color

bajo el cielo cascado

y gris

acepto el duelo y la fiesta

no he llegado

no llegaré jamás

en el centro de todo

está el poema intacto

sol ineludible

noche sin volver la cabeza

merodeo su luz

su sombra animal

de palabras

husmeo su esplendor

su huella

sus restos

todo para decir

que alguna vez

estuve atenta

desarmada

sola casi

en la muerte

casi en el fuego

-Blanca Varela

WILLAKUNI SE DEPIERTA DE PRIMAVERA.

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Qué bonita empieza la primavera, demoró en llegar pero ahora que está iluminándose el cielo todo es felicidad. Así nos sentimos todo el equipo Willakuni, la primavera nos invade y con ella la sonrisa de todos se hace cada día más inmensa.

Nuestros talleres comenzaron con esperanza, con miedos y con esfuerzo, pero sobretodo con muchas expectativas de poder entregar a cada una de nuestras participantes lo mejor de nosotros y que ellas den lo mejor de sí.

Zona Treinta se ha convertido en el cómplice de este proyecto tan bonito que desde su concepción ya tenía luz propia y ahora empieza a iluminar nuestros sábados en la mañana.

Nuestras chicas de Ñana, Chosica, Ventanillas, Huachipa, Callao, entre otros lugares, nos demuestran que las distancias son solo pretexto para muchos, para ellas muy por el contrario son la prueba más transparente de su energía, de su confianza y amor al proyecto. Todas reunidas en un mismo lugar, llegando desde lugares tan lejanos para acercar nuestros corazones por medio del arte.

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Gracias hermanas hermosas.

Gracias a todos los que están confiando en este proyecto bonito.

Gracias a Jenny, Carmen, Victor, Dany, Gerald, Mariana, a nuestra voluntaria Lucía Salinas y sobretodo gracias a Lucía Carranza.

Willakuni nació hace algunos meses y ahora empieza a caminar a  trote suave y despacito que, estamos seguros, nos llevará a lo más profundo de las flores, nos hará volar.

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Adversidades…. y retos!

Luego de nuestra primera presentación pública el mes pasado, durante lo que va de octubre nos hemos dedicado a preparar los contenidos y las dinámicas para los talleres, pues queremos poner especial cuidado en lo artístico. Esa es nuestra prioridad. Hemos confirmado la presencia de todas nuestras participantes y esta tarde las facilitadoras prepararon las tarjetas con los nombres de todas ellas.

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Durante este tiempo de implementación hemos tenido algunas dificultades, naturalmente, pues son parte del proceso. La principal, creo, ha sido conseguir un espacio idóneo para los talleres. En el Cercado de Lima abundan, pero a pesar de que lo solicitamos en diversos lugares con la debida anticipación y que estuvimos pendientes de respuesta, las que recibimos fueron negativas, ambiguas y desalentadoras. Parecía que todas las puertas se nos cerraban. El tiempo se nos acortaba, además. Pero no nos amilanamos ante las dificultades, sino que las convertimos en una motivación más para seguir buscando.

En ese momento recibimos una comunicación que nos esperábamos: nos daban noticia de una casa disponible en Breña, un segundo piso sumamente acogedor y muy céntrico, pues nuestras participantes vendrán a los talleres desde varios distritos limeños, a saber: Comas, Chosica, Ñaña, Villa María del Triunfo, Ate, Santa Anita, Huachipa y Pueblo Libre, así como Callao y Ventanilla. Nos alegramos con la llamada y la muestra de solidaridad y de colaboración del propietario, pero la casa no contaba con un espacio para albergar a doce mujeres practicando talleres de teatro. Nuestros sentimientos eran encontrados: nos habíamos quedado sin local y el que nos ofrecían no satisfaría nuestras necesidades. ¿Qué habíamos hecho mal en nuestro esfuerzo por conseguir el local? En la tensión y el desconcierto, revisamos nuestras tareas: habíamos hecho todo con anticipación, enviamos cartas, escribimos e-mails, hicimos llamadas. ¿En que nos habíamos equivocado?

Tras un ejercicio de autoevaluación consideramos que debíamos esforzarnos por lograr una mejor comunicación y llegar a nuestros interlocutores con un mensaje más diáfano. Recordamos que no somos los primeros en aproximarnos desde el teatro a la historia reciente de nuestro país en procura del reconocimiento del núcleo afirmativo que ha sostenido a todos los peruanos y a todas las peruanas en las más duras adversidades, no solo de las más recientes, sino también de las más remotas. Hay una tradición muy rica sobre la cual nos apoyamos y queremos ir compartiéndola de a pocos a medida que se desarrolla nuestro proyecto. Esta reflexión compartida nos fortalece como grupo y nos confirma en nuestro propósito.

Finalmente, después de tanto buscar, encontramos un espacio disponible, que será el tema de un próximo post, en el que también subiremos fotos. Empezamos este sábado.